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miércoles, 7 de septiembre de 2011

Super poder

Me cae de madres que yo tengo super poderes, o por lo menos uno...

Hace algunos ayereses, me encontraba yo en San Juán de los Lagos con mi amigo Gio, en el único parque de la ciuda' llamado "El parque de los Guzmán" en donde hay muchas actividades posibles, desde la típica cascarita en un pequeño patiecito de fut, hasta una zona pa' la patineta.

Recuerdo que perdimos muchísimo tiempo haciendo estupideces e intentando patinar (aquí la palabra clave es "intentando") solo para que cuendo hubimos finalizado, estuviesemos muertos de sed. El problema aquí era que la mugre tiendita cerraba temprano por que... bueno... realmente nunca supe por qué, aunque recuerdo que me lo había explicado...  U_U Prometo poner más atención la próxima vez.

Así que nos dirigimos a una de esas maquinitas que te dan comida alta en grasas saturadas y refrescos de cola (<-- yeap, en todo sentido), nos acercamos y había un pequeño niño haciendo de todo para que su delaware punch se desatascara de la baquinilla. Una vez rendido, Gio introdujo su moneda y... bueno... también se trabó.

Es entonces cuando yo activé mi super poder de "Buenaondez" y le dige: descuida... yo me encargo.

Curiosamente solo estaba faroleando pero cuando estaba en frente de la máquina... y ni siquiera la toqué... salieron los dos 'chescos'...

Gio estaba más o menos así:  - -
                                             O




Yeah, baby!!
Y así fue que todo comenzó...

martes, 24 de mayo de 2011

La piscina

Me da risa la palabra piscina.


Ok, todo comienza hace mucho tiempo. Eran vacaciones, mi familia (y quizá algún tío con su familia, mi memoria me falla.... mucho) estábamos en la playa. Mi madre y padre siempre han tenido un gran respeto por las aguas, ambos solían nadar en ríos, mares y diques porque semos probes, entonces les tocó ver a varias personas morir dentro del agua. Digo, ¿a quién no? Pero bueno, de todos modos preferían llevarnos a clase de natación (lo cual me resultó bien, aún tengo los fantasmas de mis músculos ya atrofiados) y de prevenirnos de no nadar en ríos y jamás adentrarse en el mar. Muy sabio, por si gustan anotar. 


De todos modos preferían que nos quedásemos en la(s) albercas del hotel. Habían varias albercas, una honda (genial), otro chapoteadero y una gigante de altura media mexicana, ya saben, 1.50, en medio del conjunto hotelero.


Lejos de esas albercas, había una más que tenía dos o tres toboganes. Estaban muy alejadas, construidas en la orilla del hotel, escuchabas los autos del otro lado de la barda, y cruzando esa calle estaba la playa. Desgraciadamente, esa alberca estaba ligeramente descuidada. Estaba limpia, si. Pero el bar estaba vacío y desocupado, no había salvavidas, y los escalones de los toboganes estaban enlamados. Mucho.


Nos gustaba estar allí, la alberca era apacible, no había tanta gente, había más pasto, árboles. Podíamos hacer picnic y así bien mamón.


Esa vez, estábamos todos allí. Nosotras (mis hermanas, primas y yo) nadábamos, subíamos al tobogán, eramos felices. El tobogán era del tipo resbaladilla que te saca a pinche presión jodida y si pesas nada (como yo) sales despedida cual piedrita en el lago y rebotas unas 4 veces antes de hundirte. 


Era genial. Lo sigue siendo, me imagino. Sin embargo, si estás bien pendejo y te subes muy seguido o con alguien más en ese tobogán... te vas a dar en la madre irremediablemente.


Así le pasó a una morra, por pendeja me imagino yo. En fin, que algo le pasó y se madreó toda, se semidescalabró y botaba sangre por la nariz. Mi padre, que siempre nos estaba cuidando desde lejos (ni siquiera nada bien, pero según nos cuidaba) miró eso y comenzó a gritar. Es el reflejo de muchos padres, piensan que son sus hijos automáticamente y entran en pánico. Entró corriendo (literal, tardó años) a la alberca y agarró a la niña en brazos (que casi se ahoga por lo apendejada del golpe) y gritaba "¡Ayuda, ayuda!".


La gente miró a mi papá raro, unos cuantos se apresuraron a ayudarle a sacarlos del agua, otros llevaron hielo para ayudar con las heridas, la niña toda apendejada. Mi papá comenzó a despotricar (después de asegurarse de que estábamos bien, espero) sobre la poca seguridad del lugar, que necesitaban alguien que cuidase, que si luego los accidentes, que así se mueren las personas, que los niños, son toboganes, cómo están solos... etc.


Después de todo el pedo, le dijeron:


"Bueno, aquí está su hija para que se la lleve a la enfermería."


Mi padre se quedó ligeramente callado...


"No. No es mi hija."


Y se fue.








Hey, al menos le salvó la vida. Creo.


PD. Espero que eso no sea genético.

martes, 17 de mayo de 2011

Ese pinche Jesús


Tengo una tía que tiene una hija bien tierna. Es pequeña (está en nuestros genes), y es toda inteligente y curiosa y así. La tía también es bien chistosa, se me figura a mi, se quedó a la mitad del camino del feminismo (como yo) y es toda propia y así.

Mi tía es -supongo yo- una de esas personas que creen que los colegios son mejores que las escuelas públicas, así que metió a su hija a una de esas escuelas de monjitas desde preescolar.  Hasta eran puras niñas, creo.

En fin, que la historia comienza un halloween.

Mi tía comenzó a ponerle un disfraz a la niña para que asistiera a una fiesta a la que le habían invitado.

Entonces la niña protestó:

"Mamá, es que este disfraz no."
Y la tía, toda maternal, preguntó:
"¿Por qué no, hija?"
"Por que no le gusta a Jesús." 

Y entonces que la tía saca su yo feminista y le dice:

"No, hija... ¿Pues quién es ese Jesús, que te dice cómo vestirte? Le voy a hablar a su mamá, porque las demás personas no te pueden andar diciendo cómo vestirte ni nada, a ver, ¿Cuál Jesús?"

Y la niña, toda tierna e inocente, contestó abochornada:

"Jesús, mamá" Apuntando al cielo, "Papá Jesús".

Ese es el momento en que uno dice "No debí meter a mi hijo en una escuela religiosa, carajo."




PD. No dejen que ese pinche Jesús les diga lo que tienen que hacer. 








domingo, 17 de abril de 2011

¡Estreno! Domingos Dobles

Seee... Este, damas y caballeros... y... trolls (espero), es un intento de compensación por mis olvidos. Así es, esta vez admito totalmente que me olvidé de publicar el sábado, lo recordé muy tarde cuando se empezó a caer el cielo y con toda esa lluvía no pude ir a un ciber... para cuando terminó todo estaba cerrado.

¿Qué carajos es "Domingos Dobles"?

  Pues bien, esto lo pensé como recompensa hacia ustedes. Cada que me olvide de publicar los Sábados, tendré que publicar 2 historias los Domingos.

"Oye, super bien ¿No?"
 Afro.
Y para esta ocación, les tengo 2 pequeñas pero según yo interesantes historias.

"Las personas pueden llegar a ser muy amables"

Figúrense a un Kabán que andaba llegando a la Deportiva a jugar el único deporte que parece dominar. Sacó su raqueta y comenzó a lamentarse de su mal estado. El porta una raqueta Voit que tiene el mango desecho de la punta de donde se supone se debe de tener el apoyo, de ese mango, se comienza a despegar la fundita de hule que lo cubre para protección de la mano, a demás de que la parte de a un lado del soporte de tención está completamente destrozado. Si... así juega él.

Entonces, en una de esas, llega a su encuentro un Sujeto No Identificado y le dice lo siguiente:

SNI: Ten, te regalo esta raqueta.
K: ¿Huh?
SNI: Si, la verdad no pude evitar ver la tuya y pues me acabo de comprar una nueva, ya tengo muchas, además esta está muy bien, la cuerda es de la famosa "Tripa de Gato" no se te romperá en un buen buen tiempo.
K: ¿Huh?
SNI: Además, te he visto jugar y no eres nada malo. En serio, sin compromiso. Toma.

Y le dió la raqueta... y se fué...


Así que, citando a Allizzia: "¡Tienes suerte de perro callejero!



"Esas risas involuntarias"

¿Nunca les a pasado que, en algún momento random del día, se acuerdan de algo increíblemente divertido, ya sea por algo que acaban de ver en el momento o por algo que escucharon o... bueno, por lo que sea? Bueno, en lo pesonal me pasa muy seguido, pero tengo que confesar que, por lo general me controlo y me sigo cagando de risa en mi mente.

Pero, sucedió que unos días atrás, fuí testigo de un ataque de risa... digamos... ¡Pocamadre! Chale, con decirles que yo también me empecé a cagar de risa.

Esto comenzó mientras yo estaba en la salita de espera de la escuela de inglés a la que asisto. Al parecer llegué un poco (un hora ¬¬) más temprano, debido a una confución de horario. Así pues, en lo que esperaba, llegó otra compañera que se sentó en el sillón de enfrente. Y así pasaron unos 5 min muy calmados y toda la cosa... Y después soló una risilla involuntaria, ya saben, de esas que, recuerdas lo gracioso, pero solo es el recuerdo de que es gracioso, no lo gracioso en sí. Por ende, después de el recuerdo de algo gracioso, llega a la memoria aquello que dió mucha gracias de ese recuerdo... ¿Confuso? Un poquito...

El chiste de esto (<-- jajaja ¿¡entendieron!?), es que después de aquellas 2 ó 3 risillas, comzó a subir el volumen, y es que es horrible cuando te llega una y otra vez esa chingadera que te da tanta risa y no puedes parar... Total que al cabo de unos pocos 5 min más, esta chava estaba con todo. Una risa espectacular que me contagió después de un rato. Incluso salió un profe a ver que pasaba, por qué tanta risa. Y después de la pregunta "¿Por qué se rien?" la respues de "No tengo idea" venía una y otra vez.

Y así, después de toda la conmoción, logró calmarse lo suficiente para decirme que se acordó de un episodio de Bob Esponja... 

Sip, un episodio tan simple que en un principio le había causando enfado... y que después, comprendió la sencillez del asunto y se cagó de risa.


Suele pasar ¿No creen?

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