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domingo, 19 de febrero de 2012

Domingo doble. Not.

Ayer, aparte de no tener internets (bueno, sí tenía, pero era robado), pues no tuve mucho tiempo de recordar que era Sábado y que debía postear. Sin embargo, dada la entrada vale madrista de Ka y mi flojera de escribir una doble historia; vamos a fingir que son dos historias la siguiente (definitivamente hay muchos extraños) y tengan un feliz inicio de semana.


~


Estaba viendo un show callejero (actores callejeros en Gto.), había un payaso que se arrimó al público... que éramos pocos (tan pocos, que me daba pena irme).


El payaso se arrimó a un grupo de muchachos que iban a pasar [entre el poco público (yo y otras dos personas, las más cercanas) y los payasos] y les dijo una frase amistosa, algo al estilo "¿Qué onda, compa?" u algo así.


El chavo le contestó:


¡TU PUTA MADRE, PENDEJO!


Y siguió caminando. El payaso se quedó así o_o hacia nosotras por un momento, hasta que decidió seguir a los chavos.


Yo reí mil.


Ese día un payaso me abrazó y yo me enamoré. Una no sabe lo que es amor cuando un payaso la abraza. Por eso quiero ser mimo u_u pero hablo demasiado así que estúpidos sueños guajiros los míos. Supongo que eso cuenta como segunda historia. There you go.
Me abrazó porque le puse una moneda en el sombrero, y me sentí muy mal porque soy estudiambre y ya no tenía dinero ni para pagar el camión y le puse 50 centavos y amo al payaso y ya se ganó un pedazo de mi corazón para siempre. 

domingo, 11 de diciembre de 2011

De nuevo, woops...

Siempre me pasa que me apendejo. Se me va el pedo, y así. Ayer anduve toda la mañana con la gata (se me ocurrió un mejor nombre: Sertanne Lee) Mitona, y toda la tarde también (y con Kabán). En la noche me fui por primera vez...


(redoble de tambores...)


...al antro.


Todo comienza porque mi hermana tiene una amiga a la que le gusta ese pedo (a nosotras no) y pues me incluyeron en el paquete. Antes podía reclamar que la edad pero ya me jodí poquito. En fin, que pues ya, mejor me puse los tacones y nos fuimos.


Y allí anduvimos, soportando música a) retro, b) fea, c) electrónica (algunas feas), d) reggaeton (turiruriruri) e) supuesto rock. 


Y bueno, me aguanté bien linda porque redepente salía algo bueno. Luego... la banda en vivo. Comenzaron con una culerada que quisieron que pareciera "Me siento vivo" de Fobia (¡SEXOOOOOO! ¡Es sobre sexoooo!) pero nomás no, y me quedé con muchas ganas de Camila o algo así, pero pues ya, creo que me debo contentar con una sola de Fobia (la que me recuerda a mi infancia, porque "Me siento vivo" la solía cantar desde los 8 años o algo así y la amaba, es más, la adoraba).


Hubo otras cosas chidas como el selenazo, el bersuitazo (amo el inicio de "Yo tomo"), la neta es que no me disgusta el Party Rock Anthem (está cagada), jodieron el RHCP pero está aceptable pues, entre otras cosas. Me quedé con ganas de "Noche oscura" ya saben, en garibaldi donde todos de negro vamos y como buenos charros cantando hasta su puta madre....


En fin, mientras bailaba entra en escena el primer SNI: 
Me toca con sus manos frías el brazo por detrás (es decir, me tomó por sorpresa) y me dice algo así como (es que estaba bien pinche pedo): "Oye, esh que eshtash bien bonita, vamosh a kjfbashjbailarsh, no quiersh jbdfjhvas, esh que meshgshtshte, khkbekf(ininteligibleporcompleto)...". Yo sé que estaba muy pedo y por eso no le tomé importancia y fingí y asentí y me di la vuelta y seguí bailando. Mi hermana creyó que me había asustado y me dijo que lo ignorara... lo cual ya estaba haciendo. Seguí bailando y me volvió a decir lo mismo. Al rato me hice más para hacia otro lado y el SNI siguió acosando a otras muchachitas inocentes. Al menos se miraban inocentes, pues.


El segundo SNI (que cuenta como segunda historia para mi cuota de domingo doble.... ¿hoy es domingo, no?):


Ahora estaba sentada en el sillón y pues la neta había gente en todos lados (de hecho me dio un poco de claustrofobia). Estaba acá, hablando con mi hermana y que de repente ella siente un aliento detrás de ella.
Un tipo que había estado de pie atrás del sillón (ligeramente recargado) con una chava se había acercado a nosotras... en realidad a mí, a mi oído, para poder decirme:


"No te sxaques de onda, te eshtaábamosh sxeñalando porque te pareschesh muxo a mi ermana... por esxo te apuntaba..." Le hice señas de 'ah, chido por ti' y seguí en mi pedo de nuevo. Mi hermana alcanzó a oirlo diciendo aún a la tipa con la que estaba que "Esh que sxe paresche muxo a mi ermanaaaa".


Gente, es inversamente proporcional: entre más alcohol, menos dan ganas de salir con ustedes alguna vez. Más si están pedos y queriendo ligar en un antro. Sad & pathetic.


Y gente, no nos importa si nos parecemos a su hermana, tía, desconocida, prima, mamá, abuela, vecina, novia, exnovia, quimera, su mejor amiga o su pinche uña del dedo meñique... NO NOS IMPORTA. Tome nota. 


En resumen: ir al antro está MEH. Siempre y cuando haya un fobiazo, un bersuitazo y/o un cafetacvbazo. 


Gracias por la atención.


PD: Esa fue la noche oscura, la decadencia se respira. Lo undergroun está de moda. [...] Algo va a suceder, el alcohol nos va a embrutecer, mujeres se van a perdeeeeer. 

martes, 7 de junio de 2011

Terrible

Eso de los exámenes de admisión ya me está afectando.


La semana pasada, presenté dos, con solo un par de días de separación entre ellos.


La buena noticia fue que eran muy parecidos, así que contestar el segundo fue como pan comido. TAN fácil. De hecho fue (creo) la primera que terminó.


La mala noticia es que yo creo que los demás no habían presentado otro examen igual (es más, yo creo que ni vieron la guía los muy sabelotodosqueenrealidadnosabennada) o se estaban concentrando mucho y cuando terminé (y hasta lo revisé y toda esa onda) y me levanté la silla hizo el típico rechinido que hace que te sientas incómodo y todo el mundo voltee (con ruido y todo) a verte.




Así que me encontré yo, de pie, en un salón lleno de computadoras y adolescentes pre-adultos con sus ojitos (y algunos ojotes) fijados en mi. 








Calculo que me puse de un rojo brillante cuando salí. Fue como caminar a la última puerta de la vida. 








Es lo único que detesto de los exámenes de admisión: la gente desconocida.






Hasta los de letras eran más amables (y un poco caras pálidas). Me identifiqué.




























Y por eso no puedo escribir una entrada decente, muchas gracias por su atención, los amo y todo eso y así.




Cambio y fuera.

martes, 24 de mayo de 2011

La piscina

Me da risa la palabra piscina.


Ok, todo comienza hace mucho tiempo. Eran vacaciones, mi familia (y quizá algún tío con su familia, mi memoria me falla.... mucho) estábamos en la playa. Mi madre y padre siempre han tenido un gran respeto por las aguas, ambos solían nadar en ríos, mares y diques porque semos probes, entonces les tocó ver a varias personas morir dentro del agua. Digo, ¿a quién no? Pero bueno, de todos modos preferían llevarnos a clase de natación (lo cual me resultó bien, aún tengo los fantasmas de mis músculos ya atrofiados) y de prevenirnos de no nadar en ríos y jamás adentrarse en el mar. Muy sabio, por si gustan anotar. 


De todos modos preferían que nos quedásemos en la(s) albercas del hotel. Habían varias albercas, una honda (genial), otro chapoteadero y una gigante de altura media mexicana, ya saben, 1.50, en medio del conjunto hotelero.


Lejos de esas albercas, había una más que tenía dos o tres toboganes. Estaban muy alejadas, construidas en la orilla del hotel, escuchabas los autos del otro lado de la barda, y cruzando esa calle estaba la playa. Desgraciadamente, esa alberca estaba ligeramente descuidada. Estaba limpia, si. Pero el bar estaba vacío y desocupado, no había salvavidas, y los escalones de los toboganes estaban enlamados. Mucho.


Nos gustaba estar allí, la alberca era apacible, no había tanta gente, había más pasto, árboles. Podíamos hacer picnic y así bien mamón.


Esa vez, estábamos todos allí. Nosotras (mis hermanas, primas y yo) nadábamos, subíamos al tobogán, eramos felices. El tobogán era del tipo resbaladilla que te saca a pinche presión jodida y si pesas nada (como yo) sales despedida cual piedrita en el lago y rebotas unas 4 veces antes de hundirte. 


Era genial. Lo sigue siendo, me imagino. Sin embargo, si estás bien pendejo y te subes muy seguido o con alguien más en ese tobogán... te vas a dar en la madre irremediablemente.


Así le pasó a una morra, por pendeja me imagino yo. En fin, que algo le pasó y se madreó toda, se semidescalabró y botaba sangre por la nariz. Mi padre, que siempre nos estaba cuidando desde lejos (ni siquiera nada bien, pero según nos cuidaba) miró eso y comenzó a gritar. Es el reflejo de muchos padres, piensan que son sus hijos automáticamente y entran en pánico. Entró corriendo (literal, tardó años) a la alberca y agarró a la niña en brazos (que casi se ahoga por lo apendejada del golpe) y gritaba "¡Ayuda, ayuda!".


La gente miró a mi papá raro, unos cuantos se apresuraron a ayudarle a sacarlos del agua, otros llevaron hielo para ayudar con las heridas, la niña toda apendejada. Mi papá comenzó a despotricar (después de asegurarse de que estábamos bien, espero) sobre la poca seguridad del lugar, que necesitaban alguien que cuidase, que si luego los accidentes, que así se mueren las personas, que los niños, son toboganes, cómo están solos... etc.


Después de todo el pedo, le dijeron:


"Bueno, aquí está su hija para que se la lleve a la enfermería."


Mi padre se quedó ligeramente callado...


"No. No es mi hija."


Y se fue.








Hey, al menos le salvó la vida. Creo.


PD. Espero que eso no sea genético.

sábado, 29 de enero de 2011

Estorbos

Descubrí una pequeña faceta de mi, que intentaré relatar con más detalle en el Carajo..., pero mientras tanto, solo les relataré la historia de la primera vez que descubrí este síntoma.

Me encontraba en el metrobus de Insurgentes y estaba muy entretenido viendo los videos de las pequeñas pantallas rojas que se encuentran dentro del camionzote. Por lo general solo pasan publicidad muy mala en esa clase de pantallitas rojas, pero de vez en cuando pasan 2 que 3 videos divertidos que, de seguro, encontraron en YouTube. Estos videos, debo admitir, eran bastante graciosos y de pronto llegó un tipo enormemente enorme.

Para colmo, este tipo se paró justo en frente de mi y fué entonces que me dí cuenta de lo poco que me agradó eso, aunque el tipo no tuvera toda la culpa de ser enormemente enorme. Por supuesto que mi primera reacción fue mover mi cabeza de tal forma que pudiera ver los videos por que, bueno, no tenía idea de cuantos pasarían y no me quería perder ninguno.

De una forma extraña, el sujeto se movía en las mismas direcciones que lo hacía mi cabeza y de una forma u otra comenzé a enojarme mucho y después de un rato grité...

-¡Carajo! ¡¡INTENTO VER...      los...    am...

Hubiera terminado la frase de no ser por que mi increible autocontrol es asombroso la mitad del Metrobus se volteó hacia mi...


¿Qué puedo decir? al parecer me enfurece cuando alguien me estorba la vista...

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