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domingo, 15 de abril de 2012

Ay, gente

So, estábamos yo y Kabán en la plaza comercial, recargados sobre el pasamanos... balaustre... eso que evita que te caigas. Dicho barandal es de vidrio, y tiene un tubo de metal en la parte de arriba para agarrarte de él (y no del vidrio, sino ya estarían rotos, me imagino). 


Entonces que llega una señorita que estaba poniendo una cinta naranja (al estilo "peligro" o "crimen" amarillas, pero más ancha y más pitera y delgada y transparentosa y así) alrededor de unos muebles que desbordan de una mueblería. Desbordan, porque están afuera de la puerta, MUY afuera.


Me puse a verla porque no sé y quería ver como rompía la cinta (¿tendrá una navaja? ¿Un cuchillo? ¿Un abrecartas? ¿Quién usa abrecartas hoy en día? Oh, el banco manda cartas. ¿Tendrá tijeras? Sería más versátil. Yo usaría una navaja. Las navajas son cool. Desearía que mi papá no hubiese perdido la pinza de mi navaja, son tan útiles...) y así transcurría mi tren de pensamiento mientras la chava llegaba hasta la baranda.


Mi sorpresa me dejó en shock cuando la chava quiso enrollar la cinta por el tubo-pasamanos sin haberlo cortado del rollo.


Verán, entre el tubo y el pasamanos hay muy poco espacio; y el rollo de cinta EVIDENTEMENTE era muy ancho. Digo, era tan obvio que mi tren de pensamiento y mis expectativas estaban basadas SOLO EN ESO. 


Entonces que me empiezo a cagar de risa, pero bajito, para que la chava no se de cuenta.


Kabán simple y sencillamente coronó la situación con un adorable:


"allizzia, no te rías de la estupidez* de la gente. No es su culpa."


La señorita volteó y se nos quedó viendo y entonces me reí mucho más fuerte porque era demasiado para mi cerebro.
Pobre tipa, se fue pendejeada ese día.


*Es posible que haya sido "idiotez" o "pendejez", mi memoria no funciona mucho.


Como es domingo debería contarles otra historia pero tengo mucha tarea y hueva como para hacerlo entonces nomás les digo que en el cine había muchas chavitas pendejas que preguntaban que cómo se mataban (tipo "uy, que sangre tan fría") en THE HUNGER GAMES.


Creo que le faltaban neuronas o algo, pobrecita. 

sábado, 11 de febrero de 2012

No es la primera vez

Siempre que estoy en el CAADI, digo algo comprometedor y alguien me escucha.


El martes fui a dar de alta mi seguro y llegué temprano a la escuela, entré al CAADI y comencé a contar cómo dí el alta. Les dije que me dieron muchas cosas y me preguntaron que si me dieron condones como a cierta otra persona.


"¡¿POR QUÉ A MI NO ME DIERON CONDONES?!


Dije, un tanto fuerte. Para mi desgracia, detrás, venía entrando un chavo que se quedó detrás de mí... imaginarán la cara, ¿no? Para luego comenzar a cagarse de risa.


Yo procedí a cubrir mi cara con mis manos para decir ¡Carajo, siempre me pasa!


PD. La última vez fue sobre tocarle el trasero a alguien.

martes, 26 de julio de 2011

Bodas.

El sábado pasado cumplí con el evento social de la boda de mi primo. 


Tuvimos que organizar bien el transporte: mi hermana llegó tarde de estar salvando vidas (ajá...), estaban mis tíos foráneos (no sabían cómo llegar a la iglesia) y mis papás eran los padrinos.


Resolvimos que primero se iría mi mamá y papá para que lleguen temprano. Después, esperaríamos al novio de mi hermana y nos iríamos con mis tíos siguiéndonos. Al final se iría mi otra hermana -también esperaría a su novio- porque apenas se estaba arreglando (el precio de "salvar vidas").


Bien, todo salió CASI como planeado, excepto algunos detalles: el novio de la primera hermana llegó ligeramente tarde.... Y la otra hermana nunca llegó.


Here's the story:


Teléfono


- ¿Dónde están? ¿Ya se acabó la misa? ¿Están en la fiesta? 

Yo - No... De hecho falta mucho para que se acabe, el padre habla mucho... ¿Dónde están ustedes?


- ¿En qué iglesia es? ¡Yo estoy en el santuario!


Yo - ¡Tarada, es en la catedral! ¡Crúzate la calle y vente rápido!


- ¡Ay, a mi nadie me dijo dónde era!


Al llegar, la siguiente conversación con su novio:


- Tu hermana me llevó a otra boda, y allí estábamos sentados.
Mi hermana - ¡Nadie me dijo que era acá!
Yo - ¡Yo también pensaba que era allá!, solo porque vinimos ayer y a mi mamá se le ocurrió mencionarlo.
- No, lo peor es que ¡YA ESTABA LLORANDO EN LA OTRA BODA! Estábamos sentados y ella ahí con la lágrima en la cara...
Mi hermana - Y que de repente voltea el novio y dije: "¡Ese no es mi primo, mi primo SÍ tiene pelo!" 
- Y hasta en ese momento se le ocurrió salirse a hablarles.
Mi hermana - Con razón no miraba a mis tíos...






Y lo peor es que eso ya le ha pasado a muchas personas de la familia (extendida), aunque, bueno, tengo mucha familia.




¡Apuesto a que les ha pasado! Estar en la fiesta/funeral de otra persona... Dios, taaantas veces.

martes, 7 de junio de 2011

Terrible

Eso de los exámenes de admisión ya me está afectando.


La semana pasada, presenté dos, con solo un par de días de separación entre ellos.


La buena noticia fue que eran muy parecidos, así que contestar el segundo fue como pan comido. TAN fácil. De hecho fue (creo) la primera que terminó.


La mala noticia es que yo creo que los demás no habían presentado otro examen igual (es más, yo creo que ni vieron la guía los muy sabelotodosqueenrealidadnosabennada) o se estaban concentrando mucho y cuando terminé (y hasta lo revisé y toda esa onda) y me levanté la silla hizo el típico rechinido que hace que te sientas incómodo y todo el mundo voltee (con ruido y todo) a verte.




Así que me encontré yo, de pie, en un salón lleno de computadoras y adolescentes pre-adultos con sus ojitos (y algunos ojotes) fijados en mi. 








Calculo que me puse de un rojo brillante cuando salí. Fue como caminar a la última puerta de la vida. 








Es lo único que detesto de los exámenes de admisión: la gente desconocida.






Hasta los de letras eran más amables (y un poco caras pálidas). Me identifiqué.




























Y por eso no puedo escribir una entrada decente, muchas gracias por su atención, los amo y todo eso y así.




Cambio y fuera.

martes, 11 de enero de 2011

Momentos sumamente vergonzosos.

Estaba en León, más bien, saliendo de León; y me di cuenta de que la feria estaba a punto de empezar. 


Comienza el viernes, para ser exactos.


Y siempre me vuelve a ese momento de mi infancia...


-Sonido de flashback de película-


Cuando allizzia era una niña pequeña, como de 5 años, y flaquititita (como siempre) y toda tierna y linda y que daban ganas de comerme hervida; mis padres solían llevarnos a mi y a mis hermanas a la feria. 


Una de estas veces, caminábamos por donde está la exposición de stands de productos de orgía origen animal. 
Tengo pocos recuerdos de eso, pero bien recuerdo que había una caja de leche (de las de antes, como las del video de Coffe & TV de Blur) gigante. 


En fin que íbamos caminando, y me quedé de boba viendo no-recuerdo-qué.
Cuando me di cuenta de que estaba sola (era muy dependiente), corrí a tomar la mano de mi padre. Seguí viendo no-sé-qué, e iba hablando y señalando y contando a mi padre no-sé-qué-cosa; cuando de repente, algo estaba mal.


Volteé a ver a mi padre.... que no era mi padre. Era un señor cualquiera.


OHMAIJEBUZ MEPERDÍ


pensé muy panickeada. Entonces vi a TODA mi familia cagándose de risa de mi, dos stands atrás. El tipo al que había tomado de la mano, me veía con una mezcla de ternura y burla. 


Lo único que pude hacer fue huir con mi familia y golpear a mi padre... por no ser el tipo que estaba más adelante, supongo...




Creo que jamás he tenido tanta vergüenza en mi vida.




Era tan ñiña popis en aquel entonces...



sábado, 13 de noviembre de 2010

El martes recordé que tenía que enmicar mi nueva credencial superduperpadrisísima. Así que aproveché mi muy extenso tiempo libre para ir a Office Mats pero por alguna extraña paradoja espacio tiempo se encontraba cerrado. Así que me dirijí a Office Depot y así pensé en, de paso, visitar a mi Sweetie y decirle de mi pequeño viaje al acojedor Distrito Federal.

Cuando llegué olvidé mi contraseña de la cadena de mi bici, pero la recordé... despues de frotarme las sienes por un cuarto de hora...

Al entrar me dirijí al area de papelería y les pedí que me enmicaran mi superduperpadrisisísima credencial. Después de que el tipo (que realmente parecía recién contratado) terminó de enmicarla, muuuuuuuy leeeeentaaa meeeeenteeee... Pagué y me disponía a salir de ahí, cuando llegó una chava y le preguntó si tenía de casualidad Cinta Diurex...

Si la pregunta en sí ya es bastante estúpida y yo quería soltar mi carcajada... Solo fue cosa de segundo para que el encargado de una enorme tienda que proveé articulos de papelería "y más" volteara hacia mi y dijera.

-Pues no... ¿Amigo tu tendrás cinta?







- Eh... no... - respondí y después estiré el brazo, tomé una del estante, se la dí a ella y me fuí...

A veces la humanidad...

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